El sábado 14 de marzo de 2026, la administración de Hebraica emitió una decisión sin precedentes en la historia de la institución.
Consideramos importante dejar constancia pública de lo ocurrido —sin mencionar nombres ni información identificatoria— para que quede registrado para el futuro.
Comencemos por el contexto. Era el final de la temporada de pileta en Hebraica, cuando el amplio complejo de piletas permanece abierto y la gran mayoría de los socios se reúne allí o en sus alrededores. Durante el verano, la pileta es el principal punto de encuentro social de Hebraica. Es habitual que distintos grupos de amigos se organicen entre sí con mensajes como: “Vamos a estar en la pileta al mediodía”, “almorcemos a la una en la parrilla de la pileta” o “juguemos un truco a las tres cerca de la pileta”. Se trata de una práctica completamente normal dentro de la vida social de la institución.
Con ese contexto en mente, durante la semana del 9 de marzo de 2026, la Rebetzin del Minián, Michal, envió un mensaje PRIVADO a un grupo de amigas.
Es importante destacar que este mensaje fue enviado únicamente dentro de un chat privado integrado por madres socias con quienes mantiene una relación de amistad. No fue publicado en ningún canal institucional ni difundido públicamente.
El mensaje consistía en una invitación para encontrarse junto a la pileta, exactamente igual a como lo estaban haciendo numerosos grupos de socios durante esos mismos días. La propuesta era reunirse el domingo 15 de marzo a las 11 de la mañana.
La actividad consistía en pintar juntas platos de Séder de Pésaj como una actividad recreativa y social.
También es importante señalar que la actividad estaba dirigida a sus amigas y pensada para ellas. No era una actividad destinada a niños. De hecho, Michal eligió ese horario porque muchas de sus amigas solían dejar a sus hijos en el grupito poco antes, por lo que la propuesta ofrecía una oportunidad para compartir un momento entre madres una vez que los niños ya estuvieran ocupados.
A continuación comparto una captura de pantalla de un mensaje que recibí de una de las autoridades responsables de la conducción de Hebraica.
No revelaré la identidad de esta persona por razones de privacidad, pero sí puedo decir que se trata de una autoridad con capacidad de decisión dentro de la institución y facultades para aprobar o prohibir actividades.
El sábado 14 de marzo de 2026 —el día anterior a la actividad prevista— recibí el siguiente mensaje:

Entonces, repasemos claramente la situación: una socia (la Rebetzin) invitó de manera privada a sus amigas a reunirse para realizar una actividad junto a la pileta, exactamente igual a como lo hacían muchos otros grupos de socios durante esos mismos días.
Una autoridad de Hebraica recibió una copia de ese mensaje privado —presumiblemente porque fue reenviado entre distintas personas— y, a partir de allí, interpretó que se trataba de una actividad dirigida a niños y no a adultos.
Sobre esa base, decidió que la actividad no podía realizarse y, sin realizar consultas previas ni solicitar aclaraciones, emitió una prohibición absoluta:
“Esta actividad NO se podrá hacer mañana”.
Manifesté mi desacuerdo con esa decisión e insistí en que la actividad se llevaría adelante.
Finalmente, la actividad se realizó y fue un gran éxito. Aquí puede verse un video de cómo transcurrió, que además confirma que efectivamente se trató de madres decorando platos para matzá:
Vale la pena explicar por qué decidimos no acatar esta decisión de la administración de Hebraica:
- Porque consideramos improcedente impedir que un grupo de socios se reúna pacíficamente junto a la pileta, algo que forma parte de la vida social habitual de Hebraica durante el verano.
- Porque ningún otro grupo de socios que se organizaba para encontrarse junto a la pileta recibió instrucciones similares.
- Porque la decisión se basó en una premisa equivocada: que se trataba de una actividad para niños cuando en realidad estaba destinada a adultos.
- Porque, aun en el supuesto de que hubiera sido una actividad para niños, no existe ningún impedimento para que los socios organicen actividades con sus hijos. Desde el primer día, el Minián acordó no organizar actividades infantiles cuando coincidieran con actividades formales del club en el mismo lugar y horario. Ese acuerdo siempre fue respetado como un gesto de consideración mutua.
- Porque entendemos que una decisión de esta naturaleza debería haberse tomado únicamente después de solicitar aclaraciones y comprender correctamente de qué se trataba la actividad. Una simple consulta habría permitido verificar que estaba dirigida a madres adultas y no a niños.
Cuando planteé estas objeciones, la autoridad que me había enviado el mensaje respondió que la imagen utilizada para anunciar la actividad podía prestarse a confusión y ser interpretada como una propuesta para niños, y que en el futuro deberíamos utilizar imágenes más claras.
Mi respuesta fue que dicha imagen había sido compartida exclusivamente dentro de un grupo privado integrado por la Rebetzin y sus amigas, y que resulta difícil justificar que Hebraica pretenda establecer criterios o requisitos para comunicaciones privadas intercambiadas entre socios dentro de grupos de amistad.
En resumen, las tensiones continúan. Sin embargo, consideramos que esta decisión representó una escalada importante por parte de las autoridades de Hebraica, al intentar impedir una actividad que se desarrollaba de manera pacífica, respetuosa y dentro de los espacios habituales de encuentro entre socios.
Confiamos en que, con el tiempo, estas tensiones podrán superarse y que nuestro pequeño Minián podrá seguir funcionando, como lo ha hecho durante años, en un clima de mayor entendimiento y convivencia. HaShem nos observa y nos acompaña.
Quienes deseen más información sobre este episodio pueden contactarme de manera privada.
