Hebraica viene teniendo su propio Minián ortodoxo, autogestionado por socios, desde hace décadas. En distintas épocas hasta hubo varios rabinos ortodoxos que vivieron en Hebraica Pilar. A fines de 2022, el Minián—bancado con donaciones privadas que ponen los mismos socios que asisten—contrató a un rabino ortodoxo (Jabad) de tiempo completo.
Durante 2023, hubo diversas controversias en relación con socios seculares de Hebraica que protestaban contra el Minián, respecto de la cuestión de si los socios tienen el derecho de rezar en los espacios comunes de Hebraica. Esa controversia se fue apagando hacia fines de 2023, con el Minián siendo en gran medida aceptado. Si querés leer un análisis de 7.000 palabras sobre por qué es legal que los socios recen en los espacios de Hebraica, podés leer el argumento legal, histórico, cultural y moral aquí.
A comienzos de 2026, esta controversia renació. La nueva controversia pública se desató a raíz de una actividad llamada “Torá Girls” en la casa del rabino, en la que el rabino y su esposa enseñaron a ocho chicas y a sus madres sobre judaísmo y la Torá. Esta actividad—simplemente un rabino y su esposa enseñando a algunas chicas en su casa, con la ayuda y aprobación de los padres de las chicas—generó un debate generalizado en torno a Hebraica, tanto dentro como fuera de la Comisión Directiva. Podés leer sobre la actividad y ver un video acá: minianhebraica.org/articulos/tora-girls
Este debate incluso llegó a una reunión pública de la Comisión Directiva que fue muy acalorada y controvertida del 26 de enero de 2026, pero es una reunión cuyos detalles prefiero no compartir acá, aunque con gusto puedo conversarlos en privado, a pesar de que fue una reunión pública. Estaba abierta a todos los socios, y todos los socios tienen el derecho, según el estatuto, de leer todas las actas y ver por sí mismos qué ocurrió. Pero hay ciertos detalles que es mejor no publicar online.
Se hicieron propuestas fuertes, incluso en la reunión pública de la Comisión Directiva de 26 de enero de 2026, para prohibir con efecto inmediato que el Minián organice cualquier actividad salvo rezar, incluso en la casa privada del rabino. Ninguna propuesta fue sometida a votación por la Comisión Directiva.
Cabe señalar que uno de los argumentos más interesantes y sutiles que se planteó fue que, al organizar actividades como estudiar Torá para jóvenes, se estaría creando “competencia” con los eventos formales del Departamento de Juventud, a pesar de que nunca se superponen actividades en el mismo horario, salvo por dos accidentes en los últimos 50 actividades.
Yo (el organizador principal del Minián y miembro actual de la Comisión Directiva) acordé actualizar el logo del Minián para que sea más diferente del logo de Hebraica (lo cual se está trabajando en este momento), así como ayudar a actualizar los protocolos de autogestión, para gobernar todas las actividades autogestionadas, incluyendo el Minián.
Desde la reunión, el debate sobre si el Minian debería tener el derecho de organizar encuentros para aprender sobre la Torá ha seguido discutiéndose en toda Hebraica.
LA PREGUNTA QUE SE ABORDA
Todo esto conduce a una pregunta, cuya respuesta este documento busca desarrollar y que el Minián apoya firmemente. La pregunta es:
¿Debe Hebraica prohibir que los socios se reúnan, incluyendo con sus hijos, para aprender sobre el Judaísmo y la Torá?
Noten que esta pregunta no tiene nada que ver con el derecho a congregarse para rezar, que nadie en la Comisión Directiva ha puesto en duda.
A continuación, un resumen de las razones por las cuales este documento argumentará que NO deberíamos prohibirlo:
1.) La tradición centenaria de Hebraica—y todavía vigente—de que los socios se autogestionen actividades, incluyendo aquellas que compiten con actividades formales
2.) El Artículo 12e del estatuto, que garantiza a los socios el derecho a “Gozar libremente de todos los bienes, servicios y beneficios que proporcione la sociedad”
3.) El Artículo 3 del estatuto, que prohíbe que la administración de Hebraica interfiera con las actividades religiosas de los socios
4.) El Artículo 1g del estatuto, que establece que Hebraica debe “Actuar como centro comunitario judeo-argentino atendiendo a las necesidades individuales, familiares e intergrupales de sus miembros, en su integridad Psicofísica, social y cultural”
5.) Es discriminatorio e ilegal prohibir únicamente a los judíos observantes autogestionar actividades o quitarles el derecho a reunirse pacíficamente
6.) Va en contra del Código Civil y de la regulación de la IGJ que se apliquen reglas distintas a distintos socios más allá de las formalmente definidas en el estatuto
7.) Que la CD dedique tanto tiempo y energía a esto distrae su foco de los problemas reales y enormes que enfrenta Hebraica
8.) Que el Departamento de Juventud debería enfocarse en mejorar su departamento
9.) El 98% de las actividades del Minián se realizan en horarios en los que no hay actividades formales
Ahora, repasemos cada uno de estos puntos uno por uno.
1.) La tradición centenaria de Hebraica—y todavía vigente—de que los socios se autogestionen actividades, incluyendo aquellas que compiten con actividades formales
Los socios de Hebraica han organizado durante mucho tiempo sus propias actividades dentro de Hebraica — y esas actividades a menudo compiten con actividades formales para el mismo grupo y al mismo tiempo.
Un ejemplo actual y claro es cómo muchos abuelos y adultos jubilados de Hebraica suelen reunirse los fines de semana para jugar burako entre ellos. Esos partidos de burako son informales y espontáneos, y quien esté presente puede participar. No se trata de un torneo oficial de burako. Y lo hacen exactamente al mismo tiempo que actividades formales de su departamento (Departamento de Adultos y Cultura) para personas de su grupo, como clases de Zumba, Rikudim y muchas otras actividades de Adultos.
Otras actividades autogestionadas frecuentes han incluido grupos de padres que contratan empleados de Hebraica o madrijim para que actúen como niñeras u organicen actividades para sus grupos de chicos pequeños, lo cual es especialmente común durante el verano.
Otras actividades autogestionadas más comunes son grupos de adolescentes que juegan partidos de fútbol o básquet entre ellos, no organizados formalmente por el Departamento de Educación Física. Y festejar cumpleaños es otro ejemplo.
Los socios de Hebraica, dentro de las sedes y los espacios de Hebraica, se han autogestionado actividades propias durante mucho tiempo.
2.) El Artículo 12e del estatuto, que garantiza a los socios el derecho a “Gozar libremente de todos los bienes, servicios y beneficios que proporcione la sociedad”
El Artículo 12 del estatuto de Hebraica garantiza diversos derechos a los socios, incluyendo el derecho a “Gozar libremente de todos los bienes, servicios y beneficios que proporcione la sociedad”.
Esto significa que los espacios y sedes de Hebraica están para ser utilizados “libremente” por los socios.
¿Y qué es “libremente” sino reunirse para realizar una actividad común que desean hacer juntos?
Prohibir que los socios se reúnan es una violación clara del Artículo 12e.
Cabe señalar también que el evento original en cuestión, “Torá Girls”, ni siquiera fue en espacios de Hebraica, sino en la casa privada del rabino.
El derecho de los socios, de acuerdo con el Estatuto, a “Gozar libremente de todos los bienes, servicios y beneficios que proporcione la sociedad” no está limitado de ninguna manera en el estatuto a, hipotéticamente, “solo gozar libremente durante horas en las que no haya actividades formales organizadas por la institución”, por ejemplo. De hecho, la palabra “libremente” no solo implica “sin un costo adicional” sino que también implica “de manera generosa”.
Obviamente este derecho no es ilimitado y tiene que ejercerse dentro de los reglamentos justos y legales de Hebraica. Por eso estamos muy contentos de actualizar los Protocolos de Autogestión para que, de cara a 2026, funcionen para todas las partes, de una manera que sea un “win-win” (“gana-gana”) tanto para Hebraica como para los socios de Hebraica que quieren reunirse para estudiar judaísmo y la Torá.
3.) El Artículo 3 del estatuto, que prohíbe que la administración de Hebraica interfiera con las actividades religiosas de los socios
El Artículo 3 del estatuto de Hebraica en su totalidad dice lo siguiente: “La Sociedad Hebraica Argentina no intervendrá en cuestiones políticas, ideológicas o religiosas de ninguna clase.”
Es importante señalar que “intervenir” es sinónimo y en el uso común de la palabra significa “interferir”. Entonces, por ejemplo, si un estatuto hipotético dijera que la organización no puede “intervenir” en asuntos de “qué música escuchar”, entonces quedaría en manos de los individuos tomar sus propias decisiones respecto de la comida, y el gobierno hipotético podría “interferir” con los individuos que elijan música terrible para escuchar.
Aplicado a nuestra situación aquí: si socios de Hebraica deciden reunirse para estudiar el judaísmo y la Torá, entonces la institución Hebraica no puede interferir con que lo hagan.
Nótese que esto es distinto de definir protocolos y reglamentaciones razonables en torno a las actividades. Por supuesto, ese artículo no implica vía libre para que cualquiera haga cualquier cosa.
Pero, en esencia, prohibir que grupos de judíos se reúnan para estudiar el judaísmo y la Torá es una forma muy fuerte de interferir en esta cuestión religiosa.
4.) El Artículo 1g del estatuto, que establece que Hebraica debe “Actuar como centro comunitario judeo-argentino atendiendo a las necesidades individuales, familiares e intergrupales de sus miembros, en su integridad Psicofísica, social y cultural”
El Artículo 1 del estatuto define la misión de Hebraica. Y eso incluye el inciso 1g:
“Actuar como centro comunitario judeo-argentino atendiendo a las necesidades individuales, familiares e intergrupales de sus miembros, en su integridad Psicofísica, social y cultural”
Esto significa que el propósito completo de Hebraica es “atender las necesidades” de sus socios, incluyendo necesidades “intergrupales” y “en su integridad Psicofísica, social y cultural”. Y reunirse para aprender sobre Judaísmo y Torá es la definición misma del tipo de necesidad simple que cumple con esa misión.
Y esa frase que comienza con “judeo-argentino” enfatiza aún más que reunirse de esa manera es totalmente apropiado, dado que estudiar sobre Judaísmo está protegido también por el carácter “judeo-argentino”.
¿Podrías imaginar un centro cultural para amantes del mate, dedicado “a las necesidades individuales, familiares e intergrupales de sus miembros, en su integridad Psicofisica, social y cultural”, que no permitiera que los amantes del mate se reúnan, incluso en sus propias casas, con sus hijos, precisamente para conversar y aprender sobre tomar mate?
5.) Es discriminatorio e ilegal prohibir únicamente a los judíos observantes autogestionar actividades o quitarles el derecho a reunirse pacíficamente
Una definición clásica de antisemitismo es tener un estándar para los judíos y otro diferente para los no judíos. Metaforicamente, esto no es tan distinto de lo que está ocurriendo aquí, pero entre “judíos mas observantes” y “judíos mas seculares.”
Se habla de prohibir que judíos observantes se reúnan para estudiar Judaísmo y Torá, incluyendo con chicos, pero no hay ninguna conversación sobre:
- Prohibir que los abuelos jueguen burako salvo en torneos oficialmente organizados
- Prohibir que adolescentes jueguen partidos de fútbol excluyendo aquellos formalmente organizados (Tenga en cuenta que los jóvenes son el mismo mercado objetivo que el del Departamento de Juventud)
- Prohibir que padres reúnan grupos de chicos en una casa, incluso pagando a un madrij o empleado para cuidarlos u organizarles actividades
- Prohibir que socios celebren cumpleaños u otras ocasiones felices en la sede o en espacios de Hebraica
- Socios que venden comida desde sus casas a otros socios (Cabe señalar que, a diferencia de la venta de comida, todas las actividades del Minián son gratuitas, con una “Donación Sugerida (Opcional)”)
Someter a las actividades judías religiosas a un estándar distinto también es ilegal en la Argentina. El Artículo 75 inciso 22 otorga jerarquía constitucional a diversos tratados internacionales, incluyendo:
- Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 1.1 y 24 — igualdad y no discriminación)
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 2.1 y 26 —igualdad ante la ley y no discriminación)
También viola la Constitución Nacional en otro sentido: la libertad de reunión pacífica. El Artículo 75 inciso 22 también protege el derecho de reunión y asociación aquí:
- La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Art. 15 y 16 — derecho de reunión y asociación)
- El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 21 y 22 — reunión pacífica y asociación)
Existen además numerosas leyes antidiscriminatorias en la Argentina, como la conocida Ley 23.592, cuyo espíritu central es la injusticia de tratar a una clase de personas de manera diferente a todas las demás.
6.) Va en contra del Código Civil y de la regulación de la IGJ que se apliquen reglas distintas a distintos socios más allá de las formalmente definidas en el estatuto
El Código Civil en materia de asociaciones civiles es claro en que todos los socios dentro de una misma categoría (como “socios activos”) deben ser tratados en igualdad de condiciones.
Por lo tanto, decirles a ciertos socios activos “ustedes pueden autogestionar su propio partido de fútbol para sus hijos adolescentes” pero decirles a otros socios activos “ustedes no pueden autogestionar su propia clase de estudio sobre Judaísmo y Torá para sus hijos adolescentes” implica tratar de manera distinta a socios dentro de la misma categoría.
7.) Que la CD dedique tanto tiempo y energía a esto distrae su foco de los problemas reales y enormes que enfrenta Hebraica
Hebraica enfrenta problemas reales que son mil veces más graves que ocho chicas yendo a la casa de un rabino y una rebbetzin, con el pleno apoyo de sus padres, para estudiar Judaísmo y hornear jalot.
Sin embargo, hoy se está destinando literalmente una enorme cantidad de tiempo de la Comisión Directiva y de los socios a discutir sobre los 60 tipos a los que les gusta rezar todos los sábados por la mañana y enviar a sus hijos a hornear jalá y estudiar con el rabino y la rebetzin.
El problema es que el tiempo, la energía y el foco son extremadamente limitados, por lo que es esencial que se concentre en lo más importante.
Me resulta difícil sostener con seriedad que ocho chicas horneando jalá mientras el rabino comparte un estudio adaptado para chicos, enseñándoles sobre la Torá y horneando jalá en “Torá Girls”, justifique semejante nivel de tiempo y energía.
8.) Que el Departamento de Juventud debería enfocarse en mejorar su departamento
La cantidad de tiempo, energía y capital político que socios voluntarios asociados con el Departamento de Juventud está destinando a impedir que los judíos se organicen para estudiar juntos judaísmo y Torá con sus hijos en sus casas es enorme; y humildemente recomendaríamos que sería mejor que el Departamento de Juventud destinara esa misma cantidad de tiempo, energía y capital político a mejorar el Departamento de Juventud.
El hecho que actividades autogestionadas nunca le molestó al Departamento de Juventud, es raro que nazca la molestia cuando se trata de temas religiosos no invasivos
9.) El 98% de las actividades del Minián se realizan en horarios en los que no hay actividades formales
Desde que el Minián comenzó a organizar actividades a fines de 2022, casi todas fueron planificadas para no coincidir con actividades oficiales. Esto fue fácil y natural porque casi todas las actividades oficiales que Hebraica (sede Pilar, done estamos) realiza son los sábados, y el Minián (siendo ortodoxo) nunca organiza actividades más allá de la tefilá los sábados.
Si observamos las dos actividades recientes que generaron la controversia—“Torá Girls” y “C-Kids”—ambas fueron actividades nocturnas, cuando casi nunca hay actividades formales. Una de ellas no tenía ningún evento formal en el mismo horario; la otra fue un sábado por la noche cuando (sin que el Minián lo supiera) también había una pool party formal organizada.
Podés revisar el Instagram del Minián aquí o nuestro sitio web, que contiene el historial de nuestras actividades, y cruzarlas con los eventos formales de Juventud, y vas a ver que casi no hay superposición. Dado que el Minián tiene aproximadamente una actividad por semana, una superposición por año es una tasa de alrededor del 2% de nuestras actividades.
Cada tanto, cuando hay una superposición—que ha ocurrido aproximadamente una vez por año, durante los más de tres años en que el Minian ha estado organizando actividades—siempre es por la misma razón: que hay una actividad de Juventud en un horario inesperado y no habitual, que el Minián no conocía cuando organizamos nuestro encuentro. Las superposiciones son totalmente accidentales, y el Minián planifica explícitamente sus actividades para tratar de no superponerse con ninguna otra para chicos de la misma edad.
CONCLUSIÓN
Por todas estas razones en conjunto, no apoyamos ningún pedido de pausar nuestras actividades.
Pero esto plantea una pregunta más grande: ¿vale la pena dar esta pelea?
¿Por qué no simplemente decir: “Tienen razón, no nos vamos a reunir más en nuestras casas ni en ningún lugar de Hebraica para aprender sobre Judaísmo con nuestros hijos”?
No vamos a rendirnos y vamos a llevar esto adelante lo mejor que podamos, por todos los medios legales y éticos a nuestra disposición, por una razón:
Sin la Torá, el Judaísmo morirá.
Si hay algo por lo que vale la pena luchar, es por nuestro derecho a reunirnos para estudiar la Torá.
